La custodia distribuida o federada, también conocida como custodia comunitaria o custodia por un segundo/de segunda parte, ofrece un punto intermedio entre la auto-custodia y la custodia por un tercero. Ésta reduce la carga técnica y personal de mantener tus propias llaves, al tiempo que evita los riesgos asociados con los exchanges centralizados y las plataformas custodias.
En lugar de depender de una sola institución, la custodia federada distribuye la custodia entre múltiples individuos, llamados guardianes de una federación. Dado que la confianza para proteger los activos se exterioriza a ellos, estos guardianes suelen ser conocidos por los miembros de la federación — pero también pueden ser completamente pseudónimos.
El modelo de federación es muy flexible y puede adaptarse para satisfacer diferentes niveles de confianza y necesidades de privacidad según el contexto local. En última instancia, la custodia federada externaliza la gestión de llaves y el costo mientras elimina los puntos únicos de fallo. El resultado es una solución que combina "lo mejor de ambos mundos" y que a la vez es anti-frágil y accesible.
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